«Hace un par de años, sentía que estaba atrapada en una rutina que no me llenaba. Vivía en una pequeña ciudad , rodeada de las mismas caras de siempre, con el mismo trabajo, y sentía que no estaba avanzando. Mi vida se sentía vacía, como si me estuviera conformando con lo que tenía porque no sabía qué más había allá afuera. Siempre había soñado con viajar, pero la timidez y el miedo a lo desconocido me mantenían paralizado. No sabía cómo ni por dónde empezar. Entonces, un día, mientras navegaba por internet, encontré a Embarquemos y decidí dar el primer paso, aunque tenía miedo de que todo fuera demasiado complicado.
Desde el principio, el equipo de Embarquemos me dio una sensación de tranquilidad. Me explicaron con detalle todo lo que necesitaba para obtener la visa Working Holiday para Australia: los trámites, los exámenes médicos, los requisitos, incluso cómo encontrar trabajo y alojamiento una vez allá. Al principio me sentí abrumado, pero ellos estuvieron conmigo en cada paso, desde la orientación inicial hasta la resolución de cualquier duda que surgiera durante el proceso. Nunca me sentí solo.
Yo era muy tímido, y la idea de viajar solo a un país tan lejano me aterraba. El equipo no solo me ayudó con los trámites, sino que también me motivaron a seguir adelante con mi sueño. Me dieron consejos sobre cómo enfrentar mi timidez, cómo hacer amigos en Australia y cómo aprovechar al máximo la experiencia. Recuerdo que una vez me dijeron: «Este viaje no solo te va a cambiar la vida profesionalmente, también te va a cambiar a ti mismo». Y, aunque no lo entendía en ese momento, esas palabras quedaron grabadas en mi mente.
Cuando finalmente obtuve la visa y llegué a Australia, sentí una mezcla de emociones: emoción, ansiedad, y un poco de miedo. Pero lo que nunca imaginé fue lo mucho que crecería como persona. Gracias a Embarquemos, logré superar mis miedos. Durante las primeras semanas en Australia, me sentí un poco perdido, pero el equipo siempre estuvo disponible para ayudarme. Me pusieron en contacto con otras personas que, como yo, eran extranjeras buscando trabajo y un nuevo comienzo. Gracias a ellos, conocí a un grupo increíble de amigos internacionales que me ayudaron a integrarme y a sentirme más confiado.
Australia me dio la oportunidad de descubrirme a mí mismo. El trabajo en un café en Sydney, las salidas con nuevos amigos de diferentes partes del mundo, el simple hecho de estar rodeado de personas con mentalidades tan abiertas… todo esto me hizo darme cuenta de que era capaz de mucho más de lo que pensaba.